Живопись Испании. Гойя. Корнева В.В. - 10 стр.

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políticos. Tiene una gran variedad compositiva en los tipos, y su técnica
vigorosa le sirve para penetrar magistralmente en la psicología de los
personajes retratados.
Desde 1808 hasta su marcha a Burdeos en 1824 pasa por su pincel
todo el espectro político y militar: franceses, españoles, e incluso ingleses
como Wellington, liberales, absolutistas, afrancesados; pero, sobre todo,
es la gran época de los retratos burgueses, en donde Goya utiliza un
talento romántico equiparable al de los grandes maestros del género, a los
que incluso se adelantó.
Por último, su técnica absolutamente libre de sus cuatro años
franceses nos sumerge en los antecedentes de la pintura moderna,
preludiando movimientos del siglo XX, como el impresionismo o el
expresionismo. El colorido se reduce a los negros, blancos y a la gama de
los castaños; sin embargo, sus obras no son sombrías sino que,
impregnadas de una cierta melancolía, vuelven a tomar el gusto por temas
de juventud.
Entre los retratos reales más famosos de Goya cabe mencionar La
reina María Luisa a caballo, El infante D.Carlos María Isidro, Carlos IV
a caballo, El infante don Antonio Pascual, La familia de Carlos IV. Entre
los retratos de las mujeres son auténticas obras maestras Marquesa de
Villabranca, Doña Vadea Arias de Enríquez, Josefa Bayeu, La Maja
desnuda y La Maja vestida y numerosos retratos de la Duquesa de Alba.
"La familia de Carlos IV"
Es una de las obras más importantes de Goya; el pintor ha querido
representar al grupo familiar como era tradicional desde la época de
Felipe IV. Pintado en 1800, es la confirmación del profundo cambio
experimentado en su pintura reduciendo todo aquello que es superfluo en
un retrato y concentrándose en el estudio de los caracteres individuales.
Utilizando con gran sabiduría las luces, que las sombras del fondo pasan
al centelleo rutilante del colorido de los trajes en primer plano, crea esa
falta de profundidad tan característica. La línea compositiva es frontal,
muy neoclásica, pero sabiamente interrumpida por la reina y sus dos hijos
menores que se destacan en el centro para pomper este posible
alineamento ha utilizado una línea muy sinuosa para los pies de los
personajes que, ocultándose unos detrás de otros, destruyen la frontalidad.
Una vez más, Goya ha querido unir su nombre al de Velázquez, uno de
los pintores que más admiró, imitando a las Meminas en la introducción
de su persona como protagonista de la obra.
Por último, habría que considerar el aspecto crítico tan unido a esta
obra; los rostros, de un gran realismo, dejan traslucir sus caracteres
individuales, pero es la posición de la reina, eje de toda la composición,
desplazando a la figura del rey a pesar de estar situado éste en un plano
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políticos. Tiene una gran variedad compositiva en los tipos, y su técnica
vigorosa le sirve para penetrar magistralmente en la psicología de los
personajes retratados.
       Desde 1808 hasta su marcha a Burdeos en 1824 pasa por su pincel
todo el espectro político y militar: franceses, españoles, e incluso ingleses
como Wellington, liberales, absolutistas, afrancesados; pero, sobre todo,
es la gran época de los retratos burgueses, en donde Goya utiliza un
talento romántico equiparable al de los grandes maestros del género, a los
que incluso se adelantó.
       Por último, su técnica absolutamente libre de sus cuatro años
franceses nos sumerge en los antecedentes de la pintura moderna,
preludiando movimientos del siglo XX, como el impresionismo o el
expresionismo. El colorido se reduce a los negros, blancos y a la gama de
los castaños; sin embargo, sus obras no son sombrías sino que,
impregnadas de una cierta melancolía, vuelven a tomar el gusto por temas
de juventud.
       Entre los retratos reales más famosos de Goya cabe mencionar La
reina María Luisa a caballo, El infante D.Carlos María Isidro, Carlos IV
a caballo, El infante don Antonio Pascual, La familia de Carlos IV. Entre
los retratos de las mujeres son auténticas obras maestras Marquesa de
Villabranca, Doña Vadea Arias de Enríquez, Josefa Bayeu, La Maja
desnuda y La Maja vestida y numerosos retratos de la Duquesa de Alba.

       "La familia de Carlos IV"
       Es una de las obras más importantes de Goya; el pintor ha querido
representar al grupo familiar como era tradicional desde la época de
Felipe IV. Pintado en 1800, es la confirmación del profundo cambio
experimentado en su pintura reduciendo todo aquello que es superfluo en
un retrato y concentrándose en el estudio de los caracteres individuales.
Utilizando con gran sabiduría las luces, que las sombras del fondo pasan
al centelleo rutilante del colorido de los trajes en primer plano, crea esa
falta de profundidad tan característica. La línea compositiva es frontal,
muy neoclásica, pero sabiamente interrumpida por la reina y sus dos hijos
menores que se destacan en el centro para pomper este posible
alineamento ha utilizado una línea muy sinuosa para los pies de los
personajes que, ocultándose unos detrás de otros, destruyen la frontalidad.
Una vez más, Goya ha querido unir su nombre al de Velázquez, uno de
los pintores que más admiró, imitando a las Meminas en la introducción
de su persona como protagonista de la obra.
       Por último, habría que considerar el aspecto crítico tan unido a esta
obra; los rostros, de un gran realismo, dejan traslucir sus caracteres
individuales, pero es la posición de la reina, eje de toda la composición,
desplazando a la figura del rey a pesar de estar situado éste en un plano